martes, 3 de mayo de 2011

U.K

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Los dedos reclaman a mi perdido y olvidad ordenador. Mis oídos añoran el sonido del roce de mis yemas con el teclado, y mi cabeza acumula tantos pensamientos que exige vaciarla. No se muy bien que escribir y tal vez ni debería intentarlo. Hoy paseo por calles extrañas y desconocidas para mi, rodeado de un idioma ilegible para mis oídos. Mi brújula no sabe donde se encuentra el norte o el sur, sólo da vueltas sobre sí misma esperando que la fuerza magnética de alguno de los polos le marque su nuevo destino. Mientras afino el oído con la esperanza de captar alguna palabra, compruebo con asombro que distinto somos los seres humanos. Desde aquí, desde estos parajes verdes y floridos me acuerdo de vosotros. El aire frío que recorre esta ciudad no es suficiente para que la gente no vista con bermudas y camisetas... Debo ser de los pocos que aun sigo llevando sudadera y pantalón largo.

Me encuentro en Bristol con propósito de aprender un idioma que desconozco. Un billete de avión, una maleta con 16kg de ropa, una mochila con un diccionario y el portátil... y xxx € en el bolsillo. Viajo con un CV en el cual pone nivel medio de inglés, hoy confirmo que eso es una gran mentira. En un país en el que lo legal y la educación está por encima de todo, y en el cual la gente se agacha para recoger bolsas que el viento transporta o para quitar envoltorios de las aceras que sus dueños olvidaron tirar en alguna litter, en esta ciudad donde el final de cada frase que dices, oyes o lees es un sorry o please, es donde intento hacerme un hueco. Entro en un banco con la esperanza absurda que me entiendan en mi inglés macarrónico... Y afortunadamente lo consigo, y no por mi pronunciación sino por que posiblemente el pobre muchacho de la ventanilla, ya estuviera acostumbrado a recibir guiris.... Porque si, aquí queridos míos, el guiri soy yo.....

A diferencia de las grandes ciudades, la gente de esta ciudad te dedican su tiempo para que tu aprendas el idioma, cuando pronuncias mal te corrigen. Hablo que hoy me he pegado cerca de 20 minutos hablando con un señor que me ha corregido y enseñado a pronunciar palabras que yo pensaba que decía bien.... Al final me dijo que era profesor de lengua retirado. Lo se, debería juntarme con gente más joven pero sinceramente, los mayores tienen paciencia y tiempo, pues éste ya no les persigue, y te lo entregan encantados. Este señor es mi nuevo amigo con el que practicar inglés... Tal vez sea cierto, y como me decías esta mañana, esté teniendo suerte... O quizás simplemente recibo lo que doy...

Y este es mi breve relato de hoy, quizás porque tú lo has pedido, tal vez porque me apetecía, o simplemente porque si, porque no siempre tiene que existir un porque para las cosas.

Sed buenos