martes, 16 de marzo de 2010

POLITICANDO.

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Que la sociedad está loca y vacía de moral es algo que llevo ya tiempo denunciando en mi humilde blog. Que España, a mi pesar, sigue siendo un país anclado en su pasado manchado de sangre, es una realidad palpable. Que tiene una democracia tan joven que aún es estéril para mostrar la grandeza que conlleva este tipo de creencias es algo sabido por todos.

Un país que confunde la libertad con libertinaje, las creencias con ataduras y sumisión, una tierra que piensa que la letra con sangre entra, un país, MI PAÍS, que no es capaz de distinguir el bien del mal, que no reconoce más ideas que las suyas mismas... Un país que se deshace, que camina cogido de la mano de los mercenarios de la ceja levantada, de un grupo de "intelectuales" y "artistas", que se hacen llamar tolerantes y coherentes con sus ideas. Un país que se sumerge en una crisis profetizada por varios gurús de la economía mundial y negada por un gobierno virgen e inexperto y maliciosamente malvado.

Un país que confunde la libertad de expresión con los insultos permitiendo a un grupo de h. de p. manifestarse en contra de las fuerzas del estado porque consideran que su gran amigo asesino de masas, ha sido apaleado y le han dado muerte. Un país que lo único que se le ocurre para salir de la crisis es un anuncio insultante, "de esta salimos todos juntos", claro y te lo dice ese que no le falta comida en su mesa, ni dinero en su cartera o cuenta, lo dice ese que duerme relajadamente porque su futuro está asegurado mientras siga lamiendo el culo de quien corresponda.

Un país que se pudre y que ya comienza a oler mal, que permite que los muertos se retuerzan en sus tumbas, y que se hablen mal de ellos. Un país que no es capaz de investigar el mayor atentado de su larga historia. Un país que presume de su grandeza y de la variedad cultural que alberga dentro, pero en el que no hay lugar para las creencias cristianas.

Un país que permite que sus menores no piensen ni desarrollen su intelecto, un país el cual solo quiere que sus jóvenes sean ovejas domesticadas y que no se revelen contra la dictadura que sutilmente nos están imponiendo.

Un país que ve un derecho en la eliminación de un ser humano, un país que intenta igualar en derechos y obligaciones a hombres y mujeres, pero le da el poder de decidir a ellas (aborto), la custodia de los hijos recaerá sobre ellas junto con la manutención y la propiedad que estén compartiendo. Un país que se pone el grito en cielo al oír la palabra Iglesia, cuando ésta ahorra al estado un dineral, un país que confunde, que miente, que oculta, con una doble moral tan venenosa que su única cura es la rebelión...Si la rebelión, rebélate, levántate de tu acomodado estado parasitario y comienza a nadar contra corriente. No seas vago, si tu país no te da lo que tu quieres, quítaselo, exige tu derecho a tener un futuro, una libertad real de expresión y de creencias. Cuanto más me imponen una manera de pensar más lucho y más ruido hago para no contagiarme de ese veneno que se encuentra en las entrañas de mi país.

Sed buenos