domingo, 3 de abril de 2011

FOOOCA

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Hay amistades antiguas...
Las mantienes si las has regado,
mimado, cuidado.

Hay amistades como flechazos; como el principio de lo que intuyes que va a ser largo como tu existencia... ancho como todo lo que abarcas cada día. Y a veces no sucede en una reunión y tampoco en un acontecimiento social en el que se cruzan dos palabras que conectan al instante. A veces no ves los ojos, no oyes la voz... Pero lees y comprendes. Respondes y eres correspondido.

La amistad también tiene una chispa de magia que te hace sentirte bien cuando el amigo está bien. Te sorprendes pensando en sus asuntos... que no tienen rostro. Las cuitas algo metafísicas que te hacen sonreír porque tú has pensado lo mismo y hubieras actuado de forma similar...

Muchos dejamos atrás los veinte y ya hemos sucumbido al peso de los treinta. La sombra dibujada por nuestra juventud pasada,
disfrutada y recordada es la que nos acompañará el resto de nuestras vidas, es la que define nuestra personalidad.

Si tu juventud ha sido mal gastada, si no has sabido aprovechar el tiempo, ni exprimirle el jugo a las cosas acontecidas en esos años, ya nada podrás hacer.

Muchos descendemos cada noche al mundo de los sueños con el fin de sentir una vez más la sensación de locura y de irresponsabilidad que la falta de edad y de sesos nos proporcionaba. Juventud divino tesoro... recita el poema. Jamás volveremos a recuperar el tiempo perdido o pasado, lo que no terminamos de hacer por pereza o por comodidad nunca lo terminaremos, aquello que hicimos mal ya no podremos remediarlo. El daño que provocamos, olvidado está... La juventud es una enfermedad que se cura con los años... dice un refrán. Ya no somos jóvenes, la pubertad la dejamos bien atrás. Hoy si la televisión se dirigiese a nosotros nos llamaría grupo de hombres y mujeres.

Hoy cumples treinta años, y al igual que ya les dije a otros te lo repito a ti hoy, el pasado jamás te alcanzará. Lo que hiciste o dejaste de hacer quedó atrás y ya poco puedes hacer, salvo aprender, nunca dejes de aprender... Los recuerdos se me agolpan al pensar en ti, ¿qué tendría el agua de esa fuente que nos sentenció a caminar juntos? (Bendita fuente). Como has cambiado desde entonces, no puedo estar más orgulloso de ti ni más agradecido. Camino cogido de tu brazo desde mucho antes de conocer el porque de la eterna pregunta. Soy yo quien agarra su mano, soy yo el que se cae si la suelta, el que tiembla si la pierde de vista. ¡¡Cuántos paseos!!

En breve volverás a surcar los cielos en tu oficina, y yo pondré tierra de por medio para buscar eso que tanto ansío. Me veo paseando por paisajes ingleses siguiendo la estela de algún avión e intentado olizquear tu rastro, o girando la cabeza al pasar cerca de un McDonald. Pronto tu sonrisa volverá a relucir en ti, pronto volverás a ser feliz, pronto serás dueña de tu vida, y como siempre, yo seré un fiel espectador sentado en primera fila observando.
Feliz cumpleaños