Tras varios intentos fallidos por reanimarla, Alicia cerró los ojos para no despertar más. Las causas de su fallecimiento son diversos, aunque cabe destacar la falta de amor. El país de las maravillas guarda luto por su eterna visitante. En el país vecino, la desgracia también ha golpeado a sus ciudadanos. El mayor representante de El País de Nunca Jamás, Peter, ha fallecido tras un alocado acto de insensatez, al intentar mantener una relación madura con alguien que le exigía sacrificio y entrega, o lo que viene siendo, madurez. En este aspecto, no puedes confiar en Peter.
Los hay que viven en la nubes, como Alicia, en un fantástico mundo de ilusiones, son personas que no tienen los pies en la tierra, no son conscientes de la realidad ni de la consecuencia de sus actos. Por otro lado, los hay que nunca dejarán de ser niños, y sin embargo querrán que se les trate como hombres (mujeres). Son los típicos que no ven nada malo en sus actos, gente falsa que muestran un rostro adulto pero que en realidad solo sienten un miedo atroz a hacer frente a la vida y se escudan en afirmaciones absurdas e infantiles. En ambos casos, son personas egoístas que provocan en la gente que los quieren un malestar interno, una sensación de ahogo, de opresión, de dudas.... en definitiva de intranquilidad, la cual intoxicará nuestra alma hasta el punto de pensar que estamos locos, pero nada más lejos de la realidad.
En estos casos lo mejor es provocar el vómito, expulsar todo aquello que está destrozando nuestro corazón, nuestra alma, vaciarnos por dentro y aunque después nuestro cuerpo mortal se resienta del esfuerzo realizado, la paz volverá a nosotros... Y ya podremos pensar, sin miedo al miedo de pensar... La incertidumbre desaparecerá y volveremos a salir a la calle con una sonrisa... con nuestras mejoras ropas, con el guapo subido, y con ganas de conocer gente nueva que nos valoren, que nos quieran y que sobretodo, harán cualquier cosa para no dejarnos escapar...
Porque, querida amiga(s), nunca olvides esto, somos gente excepcionales, personas como nosotros no abundan y quien no sepa valorarnos es imbécil. Valemos toda la sangre de los reyes, de los dioses y de todos los personajes que han existido en este mundo y quien no sepa ver esto no merece la pena que perdamos el tiempo en explicarselo. Quien quiera quererte luchará por conquistarte, y cuando lo consiga, luchará por no perderte.... y así por siempre jamás.
Tienes razón, uno nunca sabe lo que puede pasar... uno no sabe lo que pasará a todas las cosas que escapan de nuestras manos. Pero todo lo que está a nuestro alcance se puede realizar y no solo decir algo sino, también cumplirlo...Déjate llevar, exprésate, dime las cosas que sientes... Quiero saber, no solo presentir algo..
De nuevo, el sol saldrá por el este, y las penas de hoy atrás quedarán....
Madrid, nueve de la noche. Ha sido una tarde muy calurosa, presagio tal vez de la noche que se avecinaba. De fondo la bóveda celeste ya oscurecida por la ausencia del dios Helio, "pá los der sur er Lorenzo", era iluminada por rayos y relámpagos. Prometía ser una noche hermosa, ya que el espectáculo estaba asegurado con el juego de luces. Cada vez los truenos eran más fuertes y más cercanos, ruidos ensordecedores seguidos de una ligera brisa que refrescó el ambiente. El olor a lluvia impregnó mi hogar, respiré hondo para limpiar todos las malos rollos de esta semana.
Enjaulado en una ciudad sin poder salir, por la dichosa huelga de renfe, veo como la selección española pasa a octavos. Los gritos de euforia invaden la calle y prisionero de mis sueños, busco un medio que me lleve al lado de los que quiero y por fin, tras mucho llamar, buscar y rebuscar, conseguí un coche (Y no me preguntéis de donde lo he sacado). Comienzo a conducir, por delante 570 km, un noche sombría y el espectáculo de luces.
La luna llena, con un tono amarillento iluminaba mi trocito de cielo por el cual paseo últimamente en busca de mi estrella. Los kilómetros pasan y sigo sin saber que será de mi país de las maravillas, y de las personas que en él habitan (Alicia, La Reina de Corazones, El conejo blanco....) Como siempre mi cabeza loca no deja dormirme (menos mal, porque voy conduciendo) a medida que la carretera se va consumiendo bajo las ruedas del coche.
El cielo comienza a despejarse mostrando un manto de estrellas, (ojalá estuvieras aquí para poder verlas), y de fondo "La Negra". Que enjuaga un poco la pena de la ausencia. Y tras cuatro horas de viaje, de pensamientos, de recuerdos, llego a vosotros. Gracias por no desaparecer.
No deja de sorprenderme la manera en la que el ser humano hace de un grano una montaña. Una frase mal sonante, una mirada vacía de sentimientos, un gesto o incluso un silencio mal pronunciado, pueden ser el desencadenante de una lluvia de granos los cuales se convertirán por arte de magia de nuestra mente en una montaña infranqueable. Una nebulosa de dudas se introduce en nuestra mente y nos hace entrar en un círculo lleno de penas y recuerdos ya perdidos.
Llegamos a hundirnos psicológicamente al no ser capaces de eliminar esa idea de nuestra vacilante cabeza. La sensación de haber fallado, errado, perjudicado, o quemado una relación nos lleva a plantearnos una y otra vez la misma pregunta. Cuando la realidad es que, se ha consumado el tiempo y ha llegado a su fin, y como tal hay que aceptarlo. Cabeza fría y cuerpo caliente, así es como funciona. La mente es un herramienta muy peligrosa, le puede dar poder y mando a un corazón, y si éste está lastimado, o herido, o por el contrario embravecido o encorajado, puede resultar desastroso para la persona y sus allegados. No hay nada más peligroso que un corazón con cabeza.
Las ideas van y vienen a mi cabeza, recuerdos y sueños, risas y llantos, caricias y abrazos... ¿¿Para que regodearse con estos pensamientos?? Parece ser que son inevitable tenerlos, así pues, un a vez más decido caminar e ir a dar una vuelta para dejar oxigenar mi mente. A mi regreso, comienzo a escribir en mi folio virtual, con el fin de soltar el lastre que deja el despecho.
Sigo escribiendo a la vez que de fondo tengo el susurro continuo de mi compañero de trabajo (Nacho) que sin saber que no le estoy oyendo, le debo agradecer su interminable verborrea pues va llenando con sus frases y sus planteamientos mi cabeza, la cual poco a poco elimina la huella que deja el adiós.
Pasan las horas, y en breve volveré al piso para preparar el almuerzo, descansar un poco. El día tiene un brillo especial ahora, no se que será, pero algo bueno se avecina. Así pues, me preparo y comienzo a sonreír porque.... ¿Porqué no sonreír? Si lo vivido y experimentado ha sido bonito. ¿Porqué llorar? Si las lágrimas no solucionan nada. Así que hoy dejo la pena aún lado, y me quedo con lo que ha sido una bonita sonrisa, una agradable caricia, una sincera mirada... en definitiva un maravilloso recuerdo del que he aprendido.
Un sueño reparador y profundo es el que me ha regalado Morfeo esta noche. No he soñado, no he pensado, sólo he dormido a pierna suelta. Pero a las 6:00 de la mañana el interruptor de mi cabeza, esa que no descansa nunca, se activó para sumergirme en un mar de dudas y miedos.
Como si se tratase de un resorte mi cuerpo tumbado en la cama, recuperó la verticalidad. Bebí un sorbo de agua, me até las zapatillas y bajé a la calle a correr. La rúa está vacía, y aunque el silencio interrumpe mis gritos y mis pensamientos, enciendo mi ipod con la finalidad de no oír ni a mi cabeza ni a mi corazón.
De fondo un tal Alejando Sanz, ese que ha puesto melodía a más de uno de esos momentos que merecen la pena recordar. Comienzo mi carrera torpe, dolorido, con los músculos aun entumecidos, pero con los ojos de par en par observando cada movimiento y cada sombra que ya comenzaban a pintarse en el suelo. Hombre y mujeres de chaquetas y bien arreglados comienzan abandonar sus nidos para incorporarse a sus puestos de trabajo. ¿A quién habrán dejado en su casa?¿A su amante, a su mujer?¿A su familia?. Noto como algunos me miran con cara de asombro, pues no debe ser muy normal correr a estas horas.
Bajo el ritmo, el corazón me va explotar, el aire comienza estar más caliente, el asfalto inicialmente frío comienza a caldearse, las fuerzas flaquean, la cabeza está embotada de tantos pensamientos y el ipod no puede subir más el volumen.... Cada vez más gente en la calle, ya comienza a ser incómodo correr pues tienes que esquivar a los peatones...
No se donde estoy ni donde he llegado, son las 7:45 y tengo que volver a casa...Un grito desgarrador y de rabia resuena en mis cavidades pero no consigo expulsarlo....Sigo corriendo y agotando las reservas, y las fuerzas de mi cuerpo, a la vez que quemo esa ira que por dentro me corroe... caigo rendido ante el esfuerzo físico realizado y ante el dolor tanto físico como no físico, me agacho en el suelo, con el fin de recuperar eso que he perdido..... Y por fin, a breves metros de mi casa, me asaltó la deseada y olvidada catarsis...
Una vez más elimino todo rastro que me haga recordar lo que ha sido, al menos para mi, algo especial y único. Mi radicalidad en este aspecto es la que hará que olvide pronto, y que vuelva a subir a ese metro, o entrar en esa tienda, y volver poco a poco a recuperar mis ganas por seguir buscando mis preciados tesoros....
Un AVE cargado de abrazos viene hacia mi, eso queridos amigos, es la mejor de las medicinas y lo cura todo.
Tras un tiempo breve he viajado a un mundo imaginario, lleno de ilusiones magia y sueños..... Dichosos sueños del que le fría realidad me ha despertado y me ha sacado para toparme de frente con el peor de los males.
Ahora que todo vuelve a estar como al principio, sólo me queda rendir tributos a una vida llena de esperanza y de posibilidades, las cuales sólo podemos disfrutar aquellos que aún respiramos....y aunque duela, (porque duele) yo sigo respirando hondo a cada paso que doy...
Y con la frente alta y bañada con la luz de un atardecer, camino en busca de un nuevo amanecer. Nunca camino solo, mis recuerdos, mis esperanzas, mis sueños van conmigo. Mis sueños los cuales brevemente tuvieron rostro vuelven al anonimato. Una cara difuminada visitará ahora mis noches.
El atardecer de un hombre es el amanecer de otro. (Fievel)
Titubeando acerco mis torpes dedos a un teclado el cual desde hace tiempo se me hace desconocido. Su tacto frío y áspero sólo me provoca repulsión, aburrimiento y rechazo. El tic-tac del reloj inunda mi silencio mientras mis pensamientos intenta ordenarse y poder expresar lo que desde hace tres meses me quita el sueño...
Mis manos inertes pasean por encima de las letras, esperando que la chisma mágica de la inspiración haga de las suya y me mande la secuencia de las palabras que busco. No atino a concentrarme. Cierro los ojos en busca del texto perdido, las imágenes se suceden una tras otra, intento evadirme a uno de esos lugares que tanta paz me han dado, pero no encuentro el camino de regreso. Quizás el silencio que últimamente cubre mi vida ha provocado la falta de inspiración. La distancia entre los míos y yo no se mide en kilómetros, la afonía prolongada es un estruendo doloroso que sólo me cause estupor.Miles de ideas han rondado mi cabeza esta noche. Como siempre una de ellas ha sido la de la familia. El irme de mi casa por motivos laborales es algo que sin duda me ha venido muy bien, y que desde hacía tiempo reclamaba. Hoy que por fin lo tengo, noto como la distancia entre mi familia y yo aumenta. Mis rincones, antes protegidos por mi, se han convertidos en improvisados armarios o espacios donde almacenar cosas. Paseo por mi casa cual extraño, pues no tengo mis rincones donde pararme, sentarme o simplemente descansar. Me siento intruso en la casa que me vio nacer.
¿Qué tendrá la primavera que la sangre altera?
Hoy hablando con mi compañero de batallas, mi escudero fiel, mi amigo, me cuenta que su corazón vuelve a latir, que vuelve a sentir como poco a poco se recupera del peor de los males. Hoy le hablaba de sentimientos hasta ahora desconocidos en mi. El cariño revoloteaba alrededor de mis palabras a medida que hablaba de ella, de mi niña, y una sonrisa (de las que te gustan a ti fea) pintó mi cara.
El corazón de mis "jóvenes" amigos vuelven a latir con fuerza (Sólo falta el tuyo princesa). Y estos queridos amigos, me alegra.
Es curioso las consecuencias que conllevan nuestros actos.Por supuesto, no tienen porque ser desagradables, ni increíblemente reflexivas, ni tan si quieran tienen porque manifestarse.
Es curioso lo que puede traer consigo ser amable, educado, y cortés. Hasta hoy no me había percatado lo peligroso que puede ser aceptar un chicle.....Maldito chicle, ¿porqué tuve que aceptarlo?
En uno de mis últimos viajes fugaces a mi ciudad natal, tuve el infortunio de sentarme al lado de una señorita, con un fuerte olor a café, tabaco, y un tercer aroma que envolvía los dos primeros el cual no reconocí y que convertía el aire en un perfume penetrante y asfixiante. Esto, en el fondo, es una faena, pero se puede sobrelleva leyendo un libro, concentrándote en la película que ponen, o bien, llegado el momento, aspirando hondo el bálsamo putrefacto e inerte en el aire y perder la conciencia hasta el final del trayecto. Cualquiera de las tres opciones es factible, pero si ninguna funcionase siempre queda la posibilidad de levantarse e irse a la cafetería.
Cuando ya pensaba que peor no podía ir la cosa, la señorita de unos 35 años "u más", se giró hacia mi y con su mano me ofreció una cajita de color rojo fresa.....Era una cajita de chicles.
Tras una eterna milésima de segundo mi cabeza reflexionó sobre las posibles consecuencias de la aceptación del elemento en cuestión (el chicle). A la par que mi boca pronunciaba ("Si, Gracias") me condenaba a soportar el pesado castigo de una persona charlatana, sobona, y por encima de todo sorda. Sorda porque a pesar de mis incontables plegarias, suplicas e indirectas para que se callara y me dejase dormir tranquilo, ésta hacía caso omiso y seguía con el bla-bla-bla-bla, durante dos horas y media.
Hice un intento de evasión pero resultó fallido pues mi verdugo y carcelera la entendió como una invitación a tomar una copa en la cafetería del tren. Realicé una segunda tentativa de evasión, pero esta vez no física sino mental, cerré los ojos en señal de sueño, bostecé ordinariamente para que no hubiera duda de mi cansancio, pero mi inquisidora compañera se agarró a mi brazo y comenzó a balancearme...
Cuando la situación ya era crítica, utilicé mi último suspiro, mi último aliento para mandar un sms a una amiga (novia, pareja, equipo, mi oveja negra) "S.O.S, Ayuda.....".. Al momento, mi teléfono comenzó a vibrar, lo descolgué y me dispuse hablar con la mayor discreción posible, hasta que me levanté y me fui tres vagones más atrás hasta perder de vista a mi detestable compañera de viaje.
Así que, queridos lectores, tened cuidado cuando os ofrezcan un chicle. No tengo fotos de la susodicha, pero estáis advertidos.
Una de la madrugada, el cielo medio nublado daba una tregua y permitía ver el esplendor con el que la Luna llena nos había obsequiado. A menos de 30 kilómetros las luces centelleantes del puente más alto de Sevilla, el Alamillo, nos saludaban en la lejanía. La presión, que meses antes había sentido en mi pecho, volvía a manisfestarse de forma inminente y más intensa si cabe.
En el coche, cuatro amigos deboran la carretera con el fin de encontrarse con los suyos. Un viaje largo de cuatro horas y media que habían hecho mella en dos de sus tripulantes los cuales dormían a pierna suelta. Momento que aprovechó el conductor para dirigirme una sutil pregunta ¿Has echado de menos Sevilla?... Rápidamente contesté "No, en absoluto, todo lo contrario". Refiriéndome a la presión que estaba sintiendo en el pecho.
Tras los últimos quilómetros mi preciada masa gris, mi intelecto, mi cerebro o conciencia (como queráis llamarlo) se dedicó a reafirma, con breves pensamientos, mi rotunda negativa por sentir la más mínima añoranza por esta ciudad. Ciudad la cual me ha visto crecer, y que me ha enseñado lo que hoy soy. Urbe en la que conviven mis familiares más queridos, mis sueños más bonitos y mis recuerdos más olvidados.
Tras una breve parada en mi dulce hogar, me dispuse rápidamente a reunirme con mi amigo Miguel el cual, minutos antes me había telefoneado para decirme que se encontraba en un pub tomando copas. De "muy malas ganas" fui a su encuentro, pues el cansancio era evidente en mi cuerpo. Tan pronto encontré aparcamiento en el casco antiguo de mi concurrida ciudad, me dispuse a caminar no más de un kilómetro. Entre naranjos y balcones llenos de flores, entre catedrales y palacetes, y entre calles vacías de gente y de ruidos, me surgió la
oportunidad de regodearme del eco de las palabras pronunciadas minutos antes de llegar a mi cuna natal. Y al girar la esquina, allí estaba ella, tan majestuosa y esbelta como siempre, tan elegante como la dejé. Adornada con un cielo azul oscuro amenazante de lluvias, y acompañada con ramilletes de nubes grises y de la luna llena, allí estaba la Giralda. Al momento, mi cuerpo se detuvo, observando la belleza arquitectónica con la que los antiguos árabes nos habían obsequiado.
Caminé y pude ver ya a mi amigo, al que tanto echo de menos, y al resto del grupo. Un primer abrazo rápido y frío que me hizo sentir extranjero en mi casa. Luego la ronda de saludos, pero vino un segundo abrazo y ahora si que supe que estaba en casa. He dado pocos (o muchos) abrazos en mi vida, y puedo asegurar que este lo recordaré por mucho tiempo. . La imagen de aquel monumento tan significativo de mi pueblo, junto con el abrazo de mi amigo, me causaron un sentimiento que yo negaba tajantemente.
A la pregunta de ¿Has echado de menos Sevilla? respondo ahora que "Si.... Echo de menos mis conversaciones sobre lo divino y lo humano con el inmaduro del periodista, añoro las historietas y las charlas sinceras con el policía, extraño a mi médico personal y las consultas improvisadas (obligadas) en mitad de la calle, a mi foca bigotuda y sus abrazos, a la teniente y su sonrisa contagiosa...." (Y tantos otros que no nombro)
Este fin de semana ha sido de reencuentro, he salido dos días, lo cual es impropio de mi, y los dos días me he reído y he disfrutado. Y hoy, a punto de irme de nuevo a Madrid, nace el sentimiento "triste" de la marcha, de la partida, de la despedida. Por suerte, se que sólo es un hasta luego.
Y casi susurrando me dijo: "...............",y salió del vagón dejándome contagiado de una sonrisa y de un silencio casi sepulcral, pero no fui capaz de decir nada más que un estúpido "Vale".
La vi alejándose a cámara lenta mientras mi cabeza ordenaba detenerse a mis piernas pues mi corazón acelerado, pedía a gritos salir corriendo tras la morena desconocida. Y cuando por fin se impuso el corazón a la razón, como un zarpazo de un oso, las puertas del tren se cerraron, dejando dentro de si, aun estúpido hombre tambaleándose sobre la delgada línea que separa la locura de la cordura, la sensatez de la estupidez, o la vergüenza de valentía. Mi corazón se detuvo, y una vez más, mi dichosa, pero acertada cabeza, dirigió mis ojos al reloj para confirmar la hora.
Así es como un hombre pierde las oportunidades. Hay trenes que sólo pasan una vez en la vida, y en mi caso, el refrán no podía ser más apropiado.
En Madrid existen doce líneas de metro, distribuidas por 287 Km, es la octava red de metros más grande del mundo, y para que os hagáis una idea (para los de Sevilla) en un solo vagón he calculado que entran en torno a 210 pasajeros, y cada línea cuenta al menos con cinco vagones. A esto hay que sumarle que los trenes no pasan siempre a la misma hora. ¿Qué probabilidades tiene un chico de encontrase con la misma persona dos días seguidos?.
Pasó el día y tras una noche de dolor de cabeza y de malestar, sonó el despertador sacándome del sueño reparador en el que me encontraba sumergido. Una vez más, como ya es habitual, salí de casa a las ocho de la mañana, bajé la escalera de granito, luego pasé por el torno de seguridad. Hoy no hay acordes de ningún instrumento y la gotera ya está solucionada. La escalera mecánica succiona los escalones y comienzo a bajar, parece que hoy todo va más rápido. La magia de conocer a un desconocido en los subterráneos del metro es una acción poco recomendada y no esperaba volver a encontrarme con ella.
Como siempre la estación estaba repleta de gente deseosas de que llegara el tren, y una vez más los vagones venían inundados de hombres y mujeres, niños y ancianos, pobres y ricos. Como pude me hice hueco en el último vagón. Después de girarme mil veces por ver si encontraba a la dueña del meñique y sin obtener éxito alguno, llegamos a la primera parada. Ya sólo me quedaban dos paradas. Me puse de puntillas por ver si distinguía el negro azabache de su cabello liso, y las puertas se volvieron abrir. Entonces una mano rozó la mía como sin querer, y allí estaba ella. Se podía distinguir una sonrisa entre tímida y temerosa en su rostro. De piel clara, ojos oscuros, y con un rostro hermoso. Iluminada por la luz artificial del vagón me dirigió un saludo, al cual yo respondí con una sonrisa no más tímida que la suya, y unos fundimos en una conversación que duró no más de tres minutos y no menos de una eternidad. Tiempo suficiente para intercambiar los teléfonos y los nombres..........y confirmar que no tiene novio.
Ocho de la mañana, salgo de casa y me dirijo hacia la parada del metro, bajo una escalera de granito que me sumerge a las entrañas de la tierra, paso un torno de seguridad, saboreo los acordes de una guitarra sonando en uno de los pasillos al compás del goteo incesante de una filtración provocada por las últimas lluvias. Continúo bajando por una escaleras mecánicas, la gente ordenada a la derecha dejan paso a quien tenga prisa, aguardo a que el suelo acabe de tragarse los escalones y así comenzar a caminar. Calculo que he bajado unas tres plantas y observo el móvil sorprendido pues aún mantengo la cobertura.
Como siempre la estación está de bote en bote, normalmente prefiero esperar y coger el próximo pero hoy, a pesar de ir muy bien de tiempo, decidí montarme. Me sitúo con el fin de no tocar a nadie y no tener a nadie detrás pegado, pues los robos abundan en el metro. Una vez colocado en el último vagón, dejo una de mis manos agarrada en una de las barras horizontales que van de un extremo al otro de la vagoneta. En ella puedo observar las manos de muchos pasajeros, manos de todos los colores, negras, blancas, morenas. Un mural de colores se cierne sobre las cabezas de los pasajeros y parece que nadie se percata de tan digno detalle.
Mientras contemplo el espectáculo de colores, mi mano que forma parte de este mural, siente el calor humano de otra. Sin poder evitarlo mi pulgar tocó su meñique, y una corriente atravesó nuestros cuerpos. Y como si de una película romántica y ñoña se tratase, el meñique desconocido y perteneciente a una señorita de pelo negro azabache y de piel clara, le devolvió el gesto a mi pulgar. De nuevo, una corriente se paseó por nuestros cuerpos, y con cara sorprendida se giró hacia mi, me miró y un esbozo de sonrisa dibujó su cara.
¿Porqué los buenos momentos sólo duran milésimas de segundos? Al momento, la monstruosa bestia, forjada con hierros y remaches, abrió sus puertas y comenzó a expulsar a las personas que se encontraban en su interior. Entre ellas, la dueña del meñique, la cual antes de salir se dirigió a mi con tono bajo y suave, y casi susurrando me dijo: ¿...............?
(Sólo unos cuantos sabréis el final de la historia)
El periodista inmaduro habla hoy de las musas que son personas las cuales, nos inspiran a la hora de escribir, que reviven sentimientos escondidos en nosotros los cuales, afloran en el momento que nos sentamos frente a un folio virtual. La mirada penetrante de una hermosa mujer, el roce de su mano delicada por nuestro rostro, la sonrisa sincera de una desconocida, pueden llegar a convertirse en musas sin pensarlo. A veces por un breve espacio de tiempo, y otras veces, para toda la vida. Las musas son las deidades que protegen las ciencias y las artes liberales y que dan movilidad a unos dedos los cuales plasmaran, mejor o peor, una idea, un sentimiento o cualquier cosa que se nos ocurra.
Por el contrario, no todos los encuentros con las musas son bonito, pues no vivimos en un mundo de rosas, y a veces tiene el mismo efecto, una mirada de desprecio, una mala contestación, o incluso un trágico acontecimiento que no tiene porque afectarnos directamente a nosotros.
Escribimos y exponemos ideas, que a veces son compartidas por los lectores y otras veces (pocas) no. Contamos nuestra particular visión de la vida y del comportamiento de la sociedad, nuestra disconformidad por el lamentable estado en el que estamos sumergidos, criticamos las palabras del ministro, político, religioso o cualquier otro personaje, y todo ello, con el único fin de encontrar gente inquieta como nosotros. Escribir es un arte, y muchos de nuestros escritos pueden resultar vomitivos, pero son un escape para la cantidad de sentimientos, tanto alegres como tristes, que tenemos dentro y que no somos capaces de expulsar con sonidos y que gracias a Alá, Dios, o de alguna chacra, somos capaces de exponer en este medio.
Este inmaduro con aires de periodista reflexiona sobre sus prematuros treinta años, que sin duda le sentarán como un jarro de agua fría. Hoy a vísperas de su inevitable envejecimiento, medita sobre la brevedad de los años y sobre como es posible tener treinta primaveras si ayer estaba jugando con los Gi-Joe, si no le ha dado tiempo a realizar sus sueños. Ahora que cumples treinta haces balance de lo que dejaste por pereza, lo que no hiciste pensando que no tenía importancia. Ahora que abandonas los veinte, te digo que lo pasado jamás te alcanzará. El mundo no te recordará por lo que hiciste o dejaste de hacer con quince años, la humanidad jamás sabrá los años perdidos por leer un cómic de Goku a mi lado. Hoy, (bueno mañana), tu vida comienza, y créeme la perspectiva que ofrece los treinta no la da otros años, es ahora o nunca, los años vividos hasta entonces no son nada comparado con los que te esperan. Si piensas que te han pasado rápido los treinta años, AGÁRRATE FUERTE... pues ahora es cuando esto comienza a correr y a ponerse interesante.
Los treinta ya pasaron para mi y con ellos, unas perspectivas nunca antes alcanzada con los años anteriores. Disfruta de este año, que sin duda será duro, pero del que esperamos grandes cosas. Hoy leo, orgulloso la primera entrada del blog de un amigo, y que sin duda, el nombre de su blog es perfecto para él, y para el homenajeado de mañana....Y reiniciar...
Desde la capital de mi país escribo estas líneas. Una capital que nunca duerme y a la que le faltan horas al cabo del día. No hay tiempo suficiente para realizar todas las posibilidades que esta increíble ciudad te ofrece. Puedes pasearte de una punta de la city a la otra en poco más de media hora, y todo gracias a las galerías que recorren las entrañas de la urbe, puedes dejar pasar el tiempo viendo un concierto improvisado en una de sus bocas de metros, o tal vez tengas la oportunidad de perderte por alguna de sus calles, quizás un bar o restaurante te sorprenda invitándote a una sopa de chocolate, o te asombres paseando por sus museos, jardines y monumentos.
El frío invierno aún azota Madrid, y ayer como un espectáculo único y genuino, pude ver nevar. Los copos de nieve comenzaron a cubrir coches y aceras, los chiquillos alegres hacían bolas para luego lanzarlas contra el compañero. El aire gélido golpea mi cara, es una brisa fría pero agradable, la gente me mira extrañada pues no cubro mi rostro para evitar el frío. Paseo por avenidas interminables, me sumerjo en sus templadas cavernas para utilizar una de esas máquinas eléctricas, paso entre la gente cual fantasma pues nadie se fija en nadie. El vagón del metro es un cementerio viviente, nadie habla, todos descansan sus cabezas en improvisadas almohadas, los ojos cerrados y los sueños flotando en el aire. En el ambiente un olor a soledad, a cansancio, de apatía...Pero con vida, esta sensación sólo dura el tiempo de llegar a tu destino y salir a la superficie, volver a respirar la libertad.
Este es mi primera impresión de mi nueva vida. Estoy feliz,
una sonrisa bobalicona recorre mi cara cada vez que amanece y recuerdo donde estoy y que hago aquí. No pesan las horas de trabajo, ni las largas caminatas, ni los paseos en metro, ni la falta de tiempo...Me gusta estar aquí.
Ayer fue un día de esos en los que te acuestas con una lección aprendida.
El domingo a mi hermana se le estropeó la lavadora y me lo comentó y le dije que esta semana iría a echarle un vistazo para ver si tenía solución o no.
Así pues, me dispuse a ir a su casa con las herramientas pertinentes. Y como hago siempre cuando tengo que reparar algo me encomendé a todos los santos y demás espíritus conocidos ya que se, que si no lo consigo arreglar eso supondrá un gasto importante y la verdad que no está la economía en su mejor momento, y sobre todo porque no tengo conocimientos ni estudios para reparar nada, simplemente tengo buena voluntad. Fuí con una idea clara, "el fallo está en bomba", por lo que me explicó mi hermana. Saqué la pesada máquina de su rincón, desmonté los laterales, la tumbé y comencé mi faena. Me fui a la bomba y cual fue mi sorpresa y mi breve alegría al descubrir en ella un palo que obstruía e impedía su correcto funcionamiento. Digo breve porque al extraer el palo (sin desmontar la bomba), levanté el aparato, lo enchufé y.......seguía sin funcionar. A esto, mi cuñado me decía: "Qué si hace falta vamos a comprar una", a lo cual respondí: "La lavadora la arreglo".....No se como pero estaba convencido de que tarde o temprano daría con la tecla.
Una vez más tumbé la dichosa lavadora, comprobé los circuitos, saqué los cables, miré la corriente, llegué al programador, y nada.......No encontré nada.......Me senté, respiré hondo, y de nuevo mi cuñado "Me voy al Carrefour a comprar una"......A lo que contesté "la lavadora la arreglo". Esta vez sabía como, pues al comprabar todo y ver que todo funcionaba correctamente solo me quedaba la bomba, la cual seguía sin funcionar a pesar de sacar el maldito palito.
Así pues me dispuse de nuevo a revisarla, pero esta vez iba hacerlo bien, desmontando y sacándola. Una vez en mis manos, me la llevé fuera y al mirar por una de sus bocas me encontré otro palitroque. Llamé a mi cuñado, se lo enseñé y él se entretuvo en sacarlo.
Una vez fuera, volvía montarla, enchufé la lavadora y.......LISTO. Funcionaba perfectamente.
Que quiero decir con todo este rollo. Que la perseverancia es la que nos lleva al éxito, tarde o temprano, pero nos lleva. Siendo conciente, por supuesto, que podemos confundir la perseverancia con cabezonería, lo cual son dos cosas muy distinta.
En mi caso yo tenía claro que la iba arreglar, pues conocía el fallo, pero el exceso de confianza me la jugó (una vez más), y descarté la bomba al quitarle el primer palo, en vez de cerciorarme.
Debemos perserverar en todas la tareas cotidianas y en las que no lo son. Perseverancia en hacer un buen trabajo, en intentar ser un buen novi@, espos@, padre, hijo, en luchar un día y otro también, en sonreir aunque tu cuerpo esté lleno de dolores. Perseverancia en levantarse aunque la vida no deje de darnos golpes. No es fácil, lo reconozco, pero la sensación de satisfación que te deja al conseguir eso por lo que tanto has luchado, esa es la chispa de la vida (Y no la coca-cola), eso es lo que al final te hace feliz.
Perseverar... se me viene a la cabeza una frase: "Comenzar es de muchos, seguir, de pocos.
Bueno ayer después de 30 años y 3 días me he tenido que despedir de mis pelotitas. No penséis mal, me estoy refiendo a dos protuberancias que formaban parte de mi boca-garganta conocidas como amígdalas.
Unas amígdalas del tamaño de pelotas de pin-pon o golf, y que bueno, como comprenderéis con semejante espectaculo bucal, las comidas eran un infierno, igual que mantener una conversación y el simple hecho de correr en un momento determinado. Aaaaah y sin olvidar los ronquidos. Gracias a ellos mi cuarto fue nombrado cuarto de los compresores.
Os iba a colgar un par de fotos, pero creo que mejor lo dejo para otro momento porque no son nada bonitas.
Con esto y me helado bien frio me despido hasta mañana
Tal día como éste (02 de Marzo), hace ya 30 años, una buena señora con su honrado marido decidieron traer a este mundo a un ser con ojos azules y de piel clara, una criatura lista e inteligente, responsable y perseverante, sensible y amable. Hace 30 años hizo su aparición mi melliza (hablaba de ella), y detrás vine yo, bueno para ser sincero, yo salí primero. La antítesis de lo que ella representa.
Desde que nací no he tenido más narices que compartirlo todo, un biberón, un chupete, una cama, un armario, las cosas más personales como puede ser un diario, pues eso también lo compartí, incluso el embarazo fue compartido.
Nazco en el seno de una familia numerosa, formada por mis padres y mis ocho hermanos. Yo ocupo el puesto sexto/séptimo, por aquello de compartir.
Tras estos seis lustros, hago un parón para analizar y observar que es lo que he hecho en mi corta existencia como ser humano. Después de poco más de tres segundo pienso “menuda tontería, ¿para que voy a mirar al pasado?”. Lo que hice o dejé de hacer, ya poco importa, pues solución no tiene. Es posible que pudiera haber disfrutado más de mi juventud. Quizás debería haber sido más atrevido en ciertas ocasiones. O tal vez debería haber aprovechado más el tiempo. Y probablemente, si lo hubiese hecho, ahora me estaría planteando estas mismas preguntas pero al revés. Claro que cambiaría cosas de mi vida pasada, pero se que no se puede y recrearme en lo que pude hacer o dejar de hacer no sirve de nada salvo para deprimir. El tiempo pasado no se puede recuperar.
Me han enseñado a mirar hacia delante, y no lamentarme por las decisiones tomadas (lo cual no significa NO corregir en caso de haber elegido la opción incorrecta). Las cargas del pasado allá quedaron ancladas y aunque a veces pesan, sé que nunca me alcanzarán. Todos los caminos se recorren de frente.
En estos treinta años, he aprendido a luchar y hacer frente a la adversidad. He palpado de cerca las crueldades del ser humano, sus bajezas han aporreado alguna vez los cimientos de mi hogar, pero nunca he visto a mis padres desfallecer ni retroceder un paso por muy fuerte que les golpease la vida. También he saboreado las mieles de una vida “de lujos”, de seguridad, y tranquilidad. De confianza en el prójimo y de conformidad por todo lo que el esfuerzo de unos padres nos había conseguido.
Hoy abandono los veinte en busca de nuevas aventuras. Un ciclo de mi vida ha terminado. Y sinceramente no me esperaba llegar a los treinta así. Me imaginaba con mi casa, una novia con planteamientos de boda inminentes, o porque no, casado y meciendo alguna cuna. Pero no, no tengo nada de eso, y lo echo de menos, quizás movido por una extraña envidia al ver a mis hermanos casados, con niños, y a mis amigos con sus novias. Me he curtido mucho en el don de la paciencia por lo que mientras siga respirando seguiré teniendo esperanza.
Los treinta me esperan con la alegría y la ilusión que caracteriza a un niño cuando llega el día de Reyes, voy a recibirlos, acompañado de un minúscolo nerviosismo pues no se si cumplirá mis deseos. Mientras escribo estos renglones voy recordando una frase de una peli (como no)
"Lo que hacemos en vida tiene su eco en la eternidad"
¡Si os veis cabalgando solos por verdes prados, el rostro bañado por el sol, que no os cause temor! ¡Estaréis en el Elisio y ya habréis muerto!
Con mis tres décadas ya acuesta, aún me siento un niño, disfruto como uno de ellos al ver un truco de magia , y se me sigue conquistando con una simple bolsa de chucherias. ¿Qué os puedo decir? Que soy feliz, que me queda mucho por vivir (D.M) tanto alegrias como tristeza, y me encantaría que vosotros seais testigos de ella. (ya sabéis a quien me refiero)
Este fin de semana ha tenido lugar en la ciudad de Sevilla el primer encuentro del G-4.
Los temas tratados han sido, la televisión como medio educativo. Jimenez, un entrenador mediocre. Política, esa gran desconocida.
El G-4 constituido por un madero, un matasano, un topo y un mendigo. (Cariñosamente) ha trascurrido sin mayores complicaciones.
Es curioso, que a pesar de tener ideas distintas, este grupo tan peculiar, es capaz de ponerse de acuerdo y llegar a un punto de entendimiento. Efectivamente, se discute y en ocasiones saltan las chispas, pero no llega a más.
Ya lo dije en otro post, para que las cosas funcionen sólo es cuestión de querer hacer las cosas bien. Un país dirigido por gente como este G-4, funcionaría un poquito mejor, no por su prepación académica, ni porque sepan idiomas, simplemente porque no buscarían la manera hacerse rico a costa de los españolitos, porque no existe avaricia en ellos. No prometerían cosas imposible por conseguir votos porque son gente honrada. Es probable que no sepan de bolsa, de inversión, de economía, de justicia ni de leyes, pero estarían dispuestos aprender, y si no dan la talla, buscarían al más cualificado para que les aconsejasen.
Lástima que en este bendito país siempre gobernará el PSOE o el PP.
En esta vida hay dos tipos de personas, las honradas y las indeseables.
Del primer tipo, lo cierto y verdad, es que conozco pocas personas, y las que conozco las puedo contar con los dedos de mis manos. Pero este grupo no es el que me preocupa ni el que me ha llevado a escribir estas líneas. Líneas, que por cierto, algunos no entenderéis (la mayoría) y otros las criticareis y que probablemente borre en un par de días tan pronto como se me pase el enfado, si se le puede llamar así. Pero mientras tanto, me desahogaré.
Si buscamos sinónimos de indeseable en un diccionario nos encontramos con lo siguiente vago, gamberro, golfo, arriesgado, expuesto, despreciable, truhán, pícaro, maleante, granuja.
La simple expresión "es un indeseable", nos quiere dar a entender que un ser humano no se merece que sus deseos (valga la redundancia) se hagan realidad ni que se cumplan. O tal vez lo podríamos interpretar como que no le deseamos nada, ni bueno ni malo, nos es indiferente. Sin embargo, si analizamos los sinónimos, está claro que cuando decimos que es un indeseable nos referimos a que no se merece que le salgan las cosas bien. (Cosa, que por otro lado, no suele pasar)
Hemos tenido la amarga experiencia de cruzarnos, por decirlo de algún modo, con un grupillo de esta calaña de indeseables. Son del tipo de persona que no te gustaría que fuese tu hijo, o sus amigos. Del tipo de persona que cuanto más lejos mejor. Del tipo de persona que deberían estar privados de libertad y de cualquier contacto humano para que no transmitan su maldad y su falta de escrúpulos.
No tengo una palabra para definir a estos engendros monstruosos porque cualquier adjetivo se queda corto e incompleto. En un vocabulario vulgar podríamos llamarlos de mil maneras, pero tampoco es la definición correcta para estas alimañas.
No sabría definirlo bien, pero si se que les deseo, y aunque no soy dado a desear mal a nadie, ni si quiera a pensar mal, hoy haré una excepción, ojala os pudráis en vida, sufráis de lo lindo y paséis el peor de los dolores posible. Duras palabras me habéis hecho escribir, pero no las voy a retirar, y cargaré con sus consecuencias si así se dispone. Pero no las retiraré pues no quiero olvidar lo ocurrido, para no errar dos veces en la misma piedra. Ojo esto no lo digo por el daño que me han podido afligir a mi, pues es mínimo, es por el dolor causado a los mios.
Con estas palabras termino de desahogarme.
Os recomiendo la peli Los Miserables, película que viene como anillo al dedo.
En algunos de mis post ya hice mención a la cantidad de chorradas que emite la caja tonta, y la cantidad de criaturitas que se las tragan diariamente.
Yo que nunca me he enganchado a ninguna serie, telenovela, concurso o reality, debo admitir que ultimamente no puedo evitar seguir las salidas en televisión de la ministra de fomento. Dicha ministra era para mi una autentica "desconocida"hasta que un día un periodista inmaduro colgó un post en relación a ella.
Os dejo su última intervención, de lo mejorcito que ponen en la tele..
Anoche pude disfrutar de una película increíble, de las que te mantienen la intriga hasta el final. Una película que no me atrevería a definirla como infantil, ya que en un momento dado, rueda alguna que otra cabeza. Eso si, es una película que hay que verla con espíritu de niño.
El comienzo de la peli (dos primeros minutos) me defraudaron y ya pensaba que seria una estupidez….pero nada más lejos de la realidad. En dos minutos la peli dio un giro y me transportó a un mundo de paisajes preciosos, de príncipes y princesas, de enanos, de animales mitológicos parlantes, de valientes guerreros, un mundo de poderes mágicos.
Advertencia para todos aquellos que habéis perdido vuestro espíritu de niños, no vayáis a verla.
Cuando vi la primera parte, me recordó a las fantasía que tenia cuando era chico, a las aventuras que vivía a través de mis GIA JOE, me transportó a una etapa casi olvidada por mi, una etapa en la que no podía morir, en la que podía dar salto kilométricos, en el que el amor verdadero se distinguía con solo una mirada, en la que el dolor no era más que un estado normal del cuerpo pero que con orgullo y valentía se podía vencer.
Tiempos ya olvidados en nuestras cabezas, pero no en nuestros corazones salvajes. Nuestra generación luchó con piedras frente a los villanos del colegio de al lado. Cuando las armas blancas solo eran conocidas en la caja tonta, nosotros desenvainábamos las espadas de madera para defender al desvalido del patio de recreo.
Sin duda aprendimos a cuidarnos y a protegernos los unos a los otros. Todos para uno y uno para todos no era una simple frase de Dumas, era nuestra identidad. Por encima de todo la amistad, la lealtad y el respeto.
Nunca despreciamos las palabras de un viejo relatando hazañas pasadas de su época dorada, pues podíamos aprender de su experiencia. No nacimos sabiendo y lo aceptamos, nos caímos mil veces, nos chocamos contra gigantes de hormigón, nos hirieron en el corazón, sangramos abundantemente, lloramos amargamente hasta rebosar el mar, sobrevivimos a todo esto y nos hicimos hombres.
Hoy hemos recibido la feliz noticia de la llegada de un nuevo vástago a la familia,siempre con el permiso de la madre naturaleza y de los dioses exitentes.
Con él/ella o ellos, el número de sobrinos correteando y grintano por los pasillos, subiendo y bajando escaleras, saltando y jugando, riendo y llorando, alcanzarán la impresionante cifra de nueve. Por supuesto, no podemos olvidarnos lo que conlleva un recién nacido, los vómitos, los pañales meados y cargados de una maloliente masa, las rabietas, los biberones a las 3 de la mañana, los madrugones, etc etc, sin embargo, todo eso se olvida al ver en ellos una sonrisa.
Tenemos sonrisas para todos los gustos, picaronas,como puede ser la de Angela que sin tener el año ya tiene cara de pilla, o puede ser tímida como la de Javier, que hasta que no coge confianza solo muestra un esbozo de su gran sonrisa. O tal vez prefirais una sonrisa seria y con caracter como la de CArmen, que te mira con su ceño fruncido y con seriedad hasta que por fin rompe a llorar de risa. Por supuesta, esta la risa contagiosa de Jose Maria, igual que la de su hermano Juan Manuel, el mayor de todos ellos y el que "pone orden" cuando la cosa de desmadra. O la de Marta, gitana y hermosa con sonrisa cautivadora. Sin olvadarme claro está de la de María y Daniel, rubios con ojos azules y con una sonrisa permanente en su boca.
Así es, nueve meses de espera tiene su recompensa. Supongo que me tendré que poner las pilas, porque a este paso seré el tito soltero de todos ellos y de los que faltan por llegar.